¿Estamos esperando la siguiente crisis?

Hace unos días tuve una conversación con un muy buen amigo y comentábamos sobre los cambios presentes y futuros en las distintas industrias y, en especial, en servicios financieros. Le decía que a pesar de ver cada vez más propuestas de innovación (muchas de ellas comentadas en este blog), pareciera haber algunos jugadores que simplemente no se perciben sensibles a estos cambios.



Al conocer los planes de estos jugadores: visión y estrategia, el objetivo y la ejecución, presentan un mensaje contradictorio. Explico, todos hablan de innovación haciendo énfasis en nuevas tecnologías y protocolos como inteligencia artificial y blockchain (respectivamente), pero pocos realmente están preparados para adoptar tal nivel de automatización porque su operativa ha sido la misma que desde el año 2000 (pareciera cerca, pero no lo es).


He escuchado juicios severos que cuestionan la “falta” de una oferta específica y robusta a través de tecnologías muy avanzadas que no hacen sentido con los retos más inmediatos, con base en la situación actual de estas mismas entidades. Da la impresión de que algunas buscan “matar a un mosquito con un cañón” (como lo decía Confucio), porque quieren dar un paso de gigante, sin estar preparados para ello.


Y es que hablar de inteligencia artificial, blockchain, análisis de datos y otras muchas tendencias es simplemente fascinante. Conversaciones que giran alrededor de estos temas puede tener a cualquiera interesado durante horas (me incluyo). Y no quiero confundir con alguna especie de inconformidad, sino más bien compartir a través de este artículo una reflexión.


Para poder correr, primero es necesario comenzar a caminar, comenzar a generar inercia (como lo escribió Murakami). Y lo mismo sucede en la tecnología; para poder transformar procesos, es necesario comenzar con pasos pequeños, acostumbrar a la organización a detonar ideas que a su vez generan más ideas y más valor y así sucesivamente… me refiero a avanzar de manera incremental, porque toda carrera requiere un primer paso.


Por ejemplo, no puedes implementar una estrategia de análisis de datos, sin antes haber generado datos y no puedes generar datos sin antes saber qué datos son potencialmente adquiribles. Nada puede aparecer de la noche a la mañana, requiere cambios incrementales y mejoras continuas. Es como empezar a ir al gimnasio y esperar tener resultados después de la primera sesión.


En esta conversación, mi amigo me compartía su perspectiva que creo explica perfectamente lo que está sucediendo. Estos jugadores (entidades que no se perciban sensibles a la necesidad de cambio), tal vez se encuentren en un estatus quo donde a pesar de la sacudida de la pandemia en 2020, mantienen niveles aceptables de ingreso o utilidad. Ojo no hablo de una situación boyante, sino de niveles bajos entendibles derivados de la coyuntura actual, pero sin llegar al estado de crisis.


Puso la siguiente analogía:


Imagina una persona (vamos a llamarle Juan), él tiene un ligero sobrepeso. Va con el nutriólogo y éste le dice: Juan, debes de bajar tus niveles de colesterol, sal y azúcar, porque a pesar de estar en niveles aceptables, están un poco altos. Asimismo, estás un poco pasado de peso, aunque nada preocupante. Por tanto, te recomiendo comenzar cuanto antes una dieta rigurosa y cambiar tus hábitos para bajar de peso y ajustar niveles...”

A este comentario del nutriólogo, cualquiera de nosotros (incluido yo) diría: “Si ninguno de estos factores es preocupante (crisis), entonces no urge y no requiere un cambio en mi estilo de vida al que estoy tan acostumbrado y que, hasta ahora, pareciera ser que me ha funcionado bien”. En otras palabras, si no se trata de un caso de verdadera emergencia, “mandaríamos al diablo” al nutriólogo. Y con toda razón, porque parecería que el nutriólogo está haciendo una tormenta en un vaso de agua.


Nosotros quienes estamos en el terreno de batalla impulsando día con día la innovación, hablando de ella, buscando convencer y transmitir conocimiento, quizá estamos encontrándonos en el mismo escenario (del nutriólogo), alertando sobre posibles riesgos futuros que el día de mañana se pueden volver un problema y ofreciendo alternativas para buscar “una vida más saludable”. Porque buscamos que el futuro siga siendo igual o más boyante que el pasado, haciendo frente a los retos del mañana antes de llegar a un punto de emergencia, porque como decimos en México: “no queremos que nos agarren con los dedos en la puerta”.


La reflexión es que tal vez necesitamos esperar a una nueva crisis para detonar una reinvención (cambio de pensamiento que detone innovación). ¿O me equivoco?


Creo que existe otra perspectiva. Una en la que es posible comenzar a intentar nuevas formas de hacer las cosas, con nuevas soluciones y herramientas sin poner en riesgo la actividad actual. Esta perspectiva permite experimentar para hacer aquello de lo que todos hablan pero que pocos hacen (innovar) sin la presión de “cero margen de error”.


Porque la imposibilidad de probar y equivocarse es totalmente contraria a la filosofía de innovación. Simplemente porque para innovar hay que intentar y para intentar, hay que estar dispuesto a equivocarse. Desde Edison hasta Musk, esa filosofía no ha cambiado, sólo se ha hecho más digerible y cercana a nosotros.


Hay quienes innovan con la visión de ofrecer más para mantenerse a la cabeza. Lo hacen porque esa es su estrategia y son incansables “buscando una manera de hacerlo mejor” (como lo dijo Edison) y no tienen miedo al error. Son organizaciones que se dan la oportunidad de equivocarse, porque es parte de ese proceso natural de innovación (equivocarse pequeño y triunfar grande).


Pero hay quienes, de manera inconsciente (sin saberlo o quererlo ver), están esperando una crisis que los impulse a innovar. Es como en la fábula “… cuando el agua llega a estar demasiado caliente (sin darse cuenta), pueden morir cocinados…”; es decir, tendrán la necesidad de innovar sin errores y en poco tiempo.


¿Tu organización qué visión tiene?


Regálame tus comentarios.


G.



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Por Gustavo Solorio, Co-Fundador de Croop.

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